Jeremías 42:2
En Jeremías 42:2 veo que Jehová permite que personas confundidas se acerquen a él mediante la oración. El pueblo ya había vivido consecuencias terribles, pero todavía podía pedir dirección. Eso me habla de un Dios accesible, que no cierra la puerta a quien reconoce que necesita ayuda y busca sinceramente saber qué hacer.
En Jeremías 42:2 me anima a pedir oración y apoyo cuando una situación me supera. No tengo que aparentar que controlo todo. Puedo hablar con Jehová y también pedir a un cristiano maduro que ore conmigo, sobre todo si una decisión importante me tiene inquieto y necesito recuperar calma antes de actuar.
En Jeremías 42:2 aprendo que un grupo asustado acudió a Jeremías y le pidió que orara por el pequeño resto que quedaba. Reconocieron que su situación era frágil y que necesitaban ayuda. El relato muestra que admitir nuestra vulnerabilidad puede ser un buen primer paso, siempre que después estemos dispuestos a escuchar la respuesta.